lunes, 8 de abril de 2013

Érase una historia que una vez existio

Érase una vez, un chico corriente... un chico al que todo el mundo le caía bien, no popular, pero si querido por su pequeño circulo de amigos.

Todo iba bien hasta que un día, aparece una nueva persona en su vida, un nuevo amor ...

Los dos se enamoran, renuncian a otras personas y emprenden un camino juntos. Al pasar el tiempo, van surgiendo sus problemas, pero los afrontan y siguen adelante. Tenían rachas malas, y rachas buenas, pero lo que siempre les volvía a unir en sus peleas era lo que sentían ambos, que era tremendamente fuerte.

Un día, el chico, cuando ya no podía aguantar más, rompió ese lazo que les unía para siempre, de manera ya irreversible. Se había sentido traicionado y engañado, pero pese a todo, él seguía sintiendo por ella.



Con el paso del tiempo, parecia que el chico fue olvidando a la chica, se centro en sus trabajos y sus estudios, pero un día poco esperado, la madre entra en la habitación, y el chico estaba durmiendo.

La madre lo intentaba despertar:
- ¡ Despierta ya, que es muy tarde ! -- pero el chico no contestaba, simplemente asomaba una pequeña lagrima de su ojo izquierdo.

La madre, tras los inutiles intentos de despertarlo, llama preocupada a un doctor. El doctor, tras examinarlo, llega a una conclusión:

- Señora, su hijo no va a volver a despertar -- dijo el medico

- ¿Por qué? ¡ Qué le ocurre doctor !

- A su hijo se le han acabado las fuerzas, está apagado, inerte. Su corazon sigue latiendo por algún motivo, y eso es lo unico que lo mantiene con vida...

El chico era consciente de todo su alrededor, pero ni respiraba, ni veía, ni oía. No podía usar ninguno de sus sentidos... estaba en un sueño profundo. El unico organo que seguía funcionando completamente era su corazon, que seguía sintiendo lo mismo, por la misma persona... la misma persona que ya se había olvidado de él.